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sábado, 15 de mayo de 2010

Jurel tipo Salmón



Me crié frente al mar, así que en casa nunca faltó el pescado. Crecí en Iquique, en el norte de Chile, antes que llegara la bonanza de la zona franca. En mi niñez era una ciudad sin mucha riqueza que vivía de la pesca artesanal e industrial. De hecho, muchas de mis tardes de niño las pasé en la caleta de pescadores que estaba cerca de mi casa, ayudando a remendar redes o en otras labores con los pescadores, que me premiaban con pescado que llevaba a casa.

En esa época, en Iquique, había industrias que producían harina de pescado, un eufemismo para hablar de pescados desecados y triturados, que servían especialmente como complemento alimenticio para aves y animales. Lo más característico de esa época era el olor nauseabundo que despedían las industrias cuando estaban en plena faena. Con ironía los iquiqueños lo llamaban “olor a progreso”. Hace tiempo visité Chimbote, en el sur de Perú, y volví a experimentar el mismo olor, sólo que en vez de molestarme como a mis amigos de esa ciudad, sentí una extraña nostalgia de aquellos días en mi ciudad de origen.


Siempre había pescado a nuestra mesa, pero a veces, cuando no teníamos para ir a comprar al mercado o a la caleta, mi madre me enviaba a comprar “salmón”, que en nuestra jerga local equivalía a pescado en lata. Sin embargo, no comprábamos “salmón”, sino “jurel tipo salmón”. Tuve que llegar a la adolescencia para entender la falsedad de la etiqueta y el sentido que tenía aquello.

El jurel es un pez común de aguas poco cálidas, es de un azul verdoso y su cuerpo alargado. En mi niñez era el pescado de los pobres, abundaba en cantidad, y era lo que siempre traían los pescadores. Sin embargo, el salmón es un pez de alcurnia, de sabor mucho más intenso, y su carne de color salmón (de allí la denominación). No era un pez para mi niñez, de hecho, vine a probarlo cuando era adulto.

Sin embargo, crecí comiendo “salmón”, que en realidad era “jurel”. Con el paso de los años empecé a referirme a todo aquello que era engañoso, que fingía ser lo que no era, que aparentaba algo diferente a la realidad como “jurel tipo salmón”. No sé a qué publicista se le ocurrió ese slogan, pero lo hizo para que los pobres, como mi familia, y tantas otras, aparentaran comer lo que en realidad era el simple y modesto jurel, fingiendo que estaban alimentándose con el refinado y exquisito salmón. El parecer pasó a ser más importante que el ser. Lamentablemente esa actitud abunda, en todas las áreas:


Carne de Salmón 
  • Hay amigos “jurel tipo salmón”, que fingen estar de tu lado, ser leales, compañeros y honestos, en el mejor sentido de la palabra, pero te dejan solo en el momento en que más los necesitas. Son “amigos” peligrosos, porque en el fondo son enemigos que engañan con zalamería, palabras de buena crianza, pero esconden una daga en su sonrisa. 
  • Hay cristianos “jurel tipo salmón”, que son verdaderos lobos vestidos de ovejas, que andan a la caza de sus “hermanos”, que fingen seguir al Maestro de Galilea, a ese hombre que no tenía posesiones, pero ellos buscan enriquecerse a partir de la fe y sobornar hasta el mismo diablo con el fin de lograr sus objetivos de preponderancia. 
  • Hay políticos “jurel tipo salmón”, que hacen promesas de campaña que nunca cumplen, que en realidad nunca pensaron llevar a cabo, pero saben bien que la demagogia siempre puede más que la trasparencia y la honestidad. Son los que viven el protocolo de lo “correctamente político”, pero sin interesarles de verdad ser lo que muestran las fotografías de campaña. 

Carne de Jurel
  • Hay pastores “jurel tipo salmón”, que en vez de servir a sus hermanos intentan servirse de ellos. Van en busca del aplauso, del poder, del estatus, de la comodidad y de la alcurnia que da el tener un poco de autoridad. No les interesa si la oveja se cae al pozo, para acallar sus balidos, son los que tiran tierra dentro del hoyo, para no escuchar los gemidos del caído. 
  • Hay padres “jurel tipo salmón”, que no dudan en maltratar a sus propios hijos con tal de lograr sus propósitos. Reciben el regalo de la vida de sus retoños, pero los destruyen con su accionar, y ante los ojos de los demás aparentan ser amorosos y guías, cuando en realidad, son monstruos con apariencia de ángeles. 
  • Hay novios y novias “jurel tipo salmón”, que no aman a otros, sólo a sí mismos. Han hecho de su narcisismo su modo de actuar, y están al lado de alguien sólo para obtener algo, sin darse cuenta que el amor es dar, no recibir. Obran de una forma engañosa porque sus palabras sólo pretenden ganar el favor de quien ha caído en sus redes, para luego de usarlo, desecharlo así como se deja en el camino aquello que ya no sirve. 
  • Hay esposos y esposas “jurel tipo salmón”, que ante los ojos de los demás son abnegad@s, amoros@s, estables, pero en el interior de su relación son crueles, dominantes, violent@s, frí@s, sarcástic@s y maltratador@s. Son los que esconden con una sonrisa su verdadera identidad, que sólo ven aquellos que los acompañan en el día a día y tienen la mala experiencia de verse sometidos a su influencia. 

Hay muchas personas que prefieren actuar un papel, en vez de ser honestas, transparentes y verdaderos. Son los que escogen el fingimiento como manera de actuación natural: Jureles tipo salmón.

Qué lindo es cuando las personas son como son, sin fingir, ni aparentar, ni siquiera por motivos “políticamente correctos”. Honestos a toda prueba. Leales, fieles, sin mostrar una cara que oculta su verdadera identidad.

Quiero amigos, cristianos, pastores, políticos, seres humanos, que sean lo que son, sin fingir. Jurel con sabor a Jurel. Salmón con apariencia de Salmón. No “Jurel tipo Salmón” que lo único que logra es confundirnos y mentirnos a nosotros mismos. 


Como la verdad no es prerrogativa de una sola persona, te invito a que agregues a continuación otros “Jurel tipo Salmón” que hayas, lamentablemente conocido en tu vida.